domingo, 11 de enero de 2026







Tal vez convertido un - lema - de la juventud esta canción . De cualquier juventud. Dejar de fumar es difícil los Domingos cualquiera , aún así he conseguido - casi - dejar de fumar . Solo un canuto alguna vez. Ya ni siquiera - droga - en este volver a empezar y estas promesas que nos hacemos a nosotros mismos: Tu eres tu regugio, no hay otro ni nunca lo hubo. En calma y sin que me calle - nadie - . Ya no se puede tener ni un blog . Les habrán dicho que - soy maricon - y que hago la cadeneta con el perro y se lo habrán creído. Nos habrán condenado a algún - infierno - y ademas esperan que nos callemos para que escriba Soto Ibars en el ABC o se escuche el vocerío tabernario porque a sabes qué les han contado, lo triste es que con la palmadita en la espalda también se lo han creído. Como escritor la verdad y el lenguaje son herramientas de mi trabajo como narrador mientras escucho el fútbol en la radio preparo un jarra de infusión de naranja y roibos y lo veo a través de movistar + y me meto un dedo por el culo. NO sé qué se creéra esta gente que hacemos, bueno fumamos algún porro, pero la mayor cantidad de placer no es sexual... por desgracia si no como lector / escritor, intelectual y me hago - pajas - mentales con mi literatura. En fin. Que se calle Soto ibars que escribe en ABC, nosotros por contra - somos jóvenes - . Ahora estoy - enzarzado - en el hilo psicoanalíto de mi infancia no resuelta un capítulo tras otro sin remedio ni ningún final más que la propia infancia. Esta historia - descarnada - que mira aquellos añoa desde la mirada de los niños que fuimos y que sirve de introdcución a la novela - 1989 - dónde estoy perdido. Estas 120 primeras páginas suponen la melaza de la que sacará la novela, aún por terminar, en este come come. Cómo casi todos los niños teníamos casa-arbol , un dia nos fuímos y ya nunca supimos - regresar - nunca más a casa árbol con esta melancolía comienzo el noveno capítulo. Impresiona saber que mac miller vivió y murio sin que ustedes le hubieran llegado a conocer. Volo sobre un micro y desapareción en la nada por la heroína. Lo dicho que se calle Soto Ibars o mejor Feijoo porque para lo que tiene que decir, mejor no decir nada. A estas horas despierto aún camino por mi habitación pérdido intentando recordar anécdotas y frases que vienen directas desde aquél Verano - imaginado - de 1989.






9. La casa – árbol.



Un día dejamos de ir a la casa-arbol y ya nunca más supimos regresar. La casa-árbol que construimos con algunas maderas y clavos fue engullida por el bosque y la naturaleza y nosotros ya nunca supimos como se volvía ni a la infancia ni a la casa-árbol. Arrastramos palés de madera hasta la profundidad del bosque y allí en enorme fresno con las ramas extendidas hacia el Sol construimos la casa. Tenía unas escaleras de madera clavadas clavadas con clavos al tronco del árbol que daba acceso a la parte de arriba dónde habíamos subido los palés de madera y tablas dónde nos sentábamos. Allí llevamos las revistas porno capturadas al enemigo después de correr y huír hasta la profunidad del bosque. Al sentarnos y después darme ventolín para poder respirar mejor Alberto exclamo - Hemos recuperado las revistas porno - . y todos empezamos a reír colgamos un poster de una chica en pelotas en una rama de un árbol y comenzamos a jugar los últimos juegos de nuestra infancia dónde la violencia y el sexo se entremezclaban de forma a veces contradictoria y a veces violenta. Si nuestras madres nos ocultaban cualquier referencia sexual no era si no para chocar de frente contra la realidad.



- ¿ Le habéis contado algo a vuestras madres?. – Pregunto Javier.


- No – contestamos al unísono Alberto y yo.


- A veces voy caminando por el campo y veo páginas rotas de revistas porno tiradas por el suelo. Alberto ¿ Por qué pasa esto?. – Pregunte.


Alberto nos sacaba dos años a Javier y a mi y a veces hacia de hermano mayor porque sin darnos cuenta estábamos creciendo cuando ni siquiera se sabe qué es crecer. Así que un día te ves allí rodeado de revistas porno subido en la casa-árbol.



- ¡ De mayor voy a tener muchas novias ¡. – Dije.


- ¿Muchas mujeres?. – Pregunto Alberto.


- Si, como todas estas chicas de las revistas. – Volví a contestar.


- Yo tambien – Contesto Javier.












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La gran novela Española.