domingo, 25 de enero de 2026





En la trastienda y de forma - oculta - se esconde la literatura. Reguardada de pícaros y envidiosos, de bajas pasiones de gente - olvidable - . La letanía de los días y palpita un tambor. Por mucho qué el idiota del número 13 cante , es soportable, solo es un gilipollas cualquiera, igual que la del número 9 mientras yo tranquilamente perpetro el "crimén". Son malos soportables: los gilipollas comunes y la envidia , el odio social, con tanta empatía humana como un grupo de hienas ante la cría de una gacela. A mi este paisaje amoral me da para escribir mis novelas aunque muchos no llegan ni siquiera a poder ser personaje. O son personaje en busca de autor, jose ignacios cualquiera, los alacranes del barrio en solfa, y los finales tan amargos para unos y felices para otros cuando al final la luz de la luna antes candorosa y blanquecina ahora se torna turbulenta y llena de sombras dejando a relucir la maldad de mucha gente . Los personajes amorales abundan que combulsionan entre el bién y el mal de forma a veces sórdida y decepcionante. La tontería es general supongo que son problemas de Occidente y del primer mundo . No hay que hacer mucho caso a los idiotas, vomitar y seguir tú camino .



















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