domingo, 26 de abril de 2026
10 Scoobydo.
Nuestro - scoobby do - había mordido a Orwell en la cara, a Messie Antoien la había ladrado con - ira - . A Alejandro le había clavado los dientes, como señal del perro Van. Aquél día Orwell y Alejandro llevaban una borrachera increile tanto que incluso Alejandro le explicaba a Orwell los recovecos de la novela que iba a ser un éxito. Porque el público no existe, el público se crea. Pillaron 12 crvezas de malta negra de una marca Alemana del supermercado que se construyo sobre la antigüa mina. De allí de la mina cuando Alejandro con 11 años cruzo a la fábrica y robo una gran piedra blanca que arrastro hasta su casa no se saber por qué. Aquella piedra nunca sirvió para nada, solo para que 35 aoñs despues la abuela Sole partiera piñones con sus nietas. Pero siempre estuvo allí, como algo fuera de lugar, como un el diente de un animal en algún betiario. Aquél día fumaron hachís porque Orwell boracho había ido hasta un pueblo de la sierra a pillar un pantalón de hachís. Cuando llegaron a casa de Fran Orwell ya estaba completamente borracho. Alejandro se divertía haciendo fotos y enseñando la cámara nueva a Fran hasta que este se fué a abrazar al perro Van que sino fuera porque es un kangal turco parecería muñeco de peluche gigante. Sin embargo Fran recibió dos bocados en la polla justo cuando le intentaba abrazar Fran . A Alejandro le costo desenganchar al perro de los pantalones de Fran - el pijo - que vivía a las afueras en una mansion que había sido de sus padres.
- No jodas - Grito Alejandro.
- Me ha mordido - Grito Fran.
- A ver enseñama donde. - Grito Alejadnro.
- ¡ En la polla ! - Grito Fran con los pantalones llenos de sangre.
Entonces Alejandro ordeno llevar a Fran al hospital que estaba a tiro de piedra mientras Alejandro cuidaba del perro sobre todo de no la liase más. A Fran el perro Van le hizo dos heridas abiertas de 5 centmetros en la polla de Fran que no pudieron ni coser. El perro Van la había vuelto a líar si no fuera por su dueño borracho y alcohólico. Fran volvió a desaparecer un año, solamente tuvieron noticia de él cuando se ingresaba en una residencia contra la drogadicción y el alcoholismo y Alejandro no le volvió a ver hasta muchos años despues. Porque aquel mundo se desmoronaba poco a poco cómo Fortuna nº 40, o la casa de Fran - el pijo - todo se desmoranaba sobre las grietas que anunciaban la caída. Dónde descarrilan las décadas y el pasado solo es material para el derribo de un mundo que fue y para siempre se acaba. Entonces solo quedan paisajes desolados, cocinas sin barrer, herederos borrachos y gente queriendo huir del pasado, de la sombra de los padres que como montañas derruidas sobre la orilla de la existencia dónde se entrelazan las generaciones y el Universo parpadea. Tal vez las cosas sucedan para siempre en algún universo paralelo, el paraíso o como llamar a nuestra esperanza. Alejandro unos días despues increpó a Orwell por los bocados del perro Van que fuera de su entorno y la tranquilidad de su hogar mejor no acercarse a él sobre todo si Orwell iba borracho y se le escapaba la cuerda que ata al perro o le descuidaba y Orwell con una resaca del demonio expetaba - Por maricón - . Orwell en su juventud había sido tan hippy como punky incluso tenía una A anarquía tatuada en la mano. Tal vez solo fueran viajeros de las décadas, los días, la existencia mientras el tiempo y las dimensiones se entrelazan creando la realidad concreta , viajeros de las estrellas mientras todo se quebraba y se convertía en ceniza a sus pies como si nada nunca hubiera pasado salvo el Invierno o la Primavera en una eterna gnosis vacía que nadie comprendía salvo la muerte, aquello lo comprendía todo el mundo. Incluso Juan el mexicano más parco, frío y desapegado y que contaba las cosas cómo si estas siempre fueran cachondas o esperpéticas daba igual utilizaba el mismo tono socarrón y alejado de cualquier conveniencia social o prejuicio. Juan que había viajado mucho contaba historiias sobre Mexico, Marruecos o Aerabia Saudí dónde había estado trabajando en el tren a la Meca dónde cada año morían centeneres de personas solo de lipotimias en la santa peregrinación y decía Juan que servía de - mataviejos - como decían en Mexico cuando llegaban el frío del Invierno. En Marruecos se demostró que los jippies no era buenos. Que aquel moviemiento que durante finales de los 60`s y 70`s agito el mundo también llegaron a las cosas de Marruecos y en algunos pueblos estaban llenos de niños rubios pidiendo por la calle y eran los hijos de los jiipies que estos abandonarón allí cuando les echaron con el tiempo y tuvieron qeu regresar a sus paises. Aquellas anécdotas contadas por Juan u Orwell mientras escuchaban música de la radio pública hacian que Alejandro abriera los oídos y escuchase el repertorio de historias de cada uno. Esto ponlo en la novela exclamo Juan . - ¿El qué pregunto Alejandro?. - Jippies hijos de puta - . Aunque Alejandro sabía que Juan lo decía con rencor hacie los jippyis, la izquierda o contra cualquiera que le dijera lo que tenía que pensar. Esto no se le olvidaba al autor como las últimas palabras de su madre antes de entrar en coma fueron decir el nombre de su hijo con orgullo a los médicos cosa que hace llorar a Alejandro cuando vivió sus últimos días. Alejandro tenía recuerdos preciosos de su madre como cuando le cogía flores del campo y todos los días volvía a casa con flores hasta que su madre le explico que es mejor no cortar las flores en Primavera y dejarlas vivir el tiempo que las toque. También volvía del bosque con piñas para encender la vieja estufa de hierro los días fríos de Invierno. Aquellos Inviernos fríos y duros casi habían desparecido por el cambio climático y la Primavera pasaba adelantada o la uva se tenía que recoger a finales de Agosto en un país que poco a poco se secaba. Desde la infancia a la juventud Alejandro vió desaparecer el agua de los arroyos y luego sobre toda aquella infancia derruida se construyo otra ciudad que ya era para otra clase de personas. El antiguo publeo obrero se diluyo poco a poco entre chalets de lujo, la cultura del pelotazo, fincas y de pisos y centros comerciales una ciudad de la que ahora Alejandro se sentía desplazado como generaciones de chicos y chicas que se tenían que ir de allí por imposición económica a lugares como Getafe o Alcobendas incluso fuera de Madrid como a veces pensaba Alejandro en sus planes para escapar de la realidad como cuando poco a poco se fue muriendo su madre y apenas dormía y pasaba las noches escribiendo la novela. Una novela que no trataba sobre nada, o tal vez trataba sobre todo y tal vez nadie podría discernir una cosa de la otra sino que también superaba la realidad como forma de escapar de ella. Si era teatro, sátira o quizas solo burla, tal vez tendría que juzgar alguna vez solo el lector y no el autor , ni los personajes que seguían allí atrapados en una novela coral sin pies, ni cabeza.
1989 arc.
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