sábado, 20 de junio de 2026








Fin . Somos Siniestro total.





Si Orwell terminaría con su vida o con la de alguien conduciendo la vieja furgoneta era algo que le recordaba el autor cada vez que montaba en el coche. Solo girar la primera curva y escuchar el sonido de las latas vacías al moverse era suficiente advertencia. Orwell conducía cómo si tuviera dos vidas o le diera igual todo. Incluso el fantasma de Messie Antoine avisaba a Alejandro : ¡ Ten cuidado con este borracho ! ¡ No subas en su coche ! . Temiendo lo peor. Sin embargo lo peor como casi todas las cosas que estaban por llegar era algo parecido a lo mejor. Por esto a Orwell le daba igual todo incluso se saltaba los cedas al paso o no paraba en los stop hasta que un día acercando a su hermana se salto un stop y la vieja furgoneta de Orwell acabó siniestro total. Con la vieja furgoneta de Orwell subían a la montaña por la carretera de la Coruña. Tantas veces había bajado con Orwell borracho por la autopista que Alejandro sabía que alguna vez se había jugado el tipo solo por montar en aquella tartana. La furgoneta tenía mil remiendos: el carburador, el faro izquierdo, los retrovisores clavados con tornillos y silicona que le daban un aspecto casi perturbador, casi reflejo de una España antigua y vieja que se resignaba a morir. Una furgoneta de 25 años, de color blanco llena de basura y latas vacías de cerveza que parecía que se iba a caer a cachos, tantos como reparaciones tenía. Pero lo peor no era la furgoneta sino el conductor; Orwell borracho hasta perder el sentido sino casi jugarse la vida bajando las rampas de la carretera de La Coruña sin embargo el autor reconocía que Orwell pasaba desapercibido un Lunes por la mañana para subir a la sierra y bajar con un pantalón de hachís , un kilo. De tal forma que proveyendo de costo a algunos fumados ganaba dinero para vivir con una dignidad al final de su vida que ni el estado, ni el mínimo vital , ni ningún derecho le ofrecían, era demasiado pobre, era demasiado viejo ya para cambiar. Si la llegada de la hermana de Orwell puso final a una fiesta ya trasnochada de viejos locos viviendo sus últimos años de vida y sus últimas fiestas la verdad es aquél siniestro total lo tuvo el autor como buen augurio. No había pasa nada, solo golpe en una intersección pero había puesto final a la andadura de aquella cochambre con ruedas. Todo tenía un olor a final, a desengaño, incluso el autor en su delirio lo sabía. Aquello significaba que había cierta bondad en esta historia intrascendente; nadie había resultado herido y el estado Español retiraba de la circulación una furgoneta vieja incluso peligrosa para los demás y la circulación. También se acababa el negocio de Orwell con cada vez menos clientela y todo apuntaba a un siniestro total a parte del de la furgoneta del que solo le salvaría la ejecución testamentaria y la venta de la finca. Alejandro se marchó un día de Verano comenzó a salir por la gran ciudad a perderse por Madrid después de la muerte de su madre y vivir los últimos días de su juventud sin tener que pedir perdón a nadie por existir, ni tener que soportar las amenazas de nadie, tal vez solo buscando el amor o la libertad. Si había sido asilado político en la cantina de Orwell la verdad es que el tiempo allí perdido le había ayudado para retratar una España real y pobre llena de picaresca como de pobreza que chocaba con la España irreal de la que hablaban los políticos, la constitución o los periodistas. La pobreza perseguía a mucha gente: un día , dos, tres años, una década, toda la vida y todo era como aquella canción de los 80`s : ¡ Somos Siniestro Total ! . En la obra de teatro que esta dentro de la novela el autor soñó que al final de la pieza teatral en una cocina dónde solo tres taburetes, una radio , una nevera y un cubo lleno de latas vacías de cerveza, todos los personajes cantarán esta canción antes de cerrar el telón: Orwell , el autor , un personaje disfrazado de perro Van, otro con una sábana haciendo de fantasma de Messie Antoine, estrella errante, la faraona o Juan el hermano pollo. Todos gritando sobre el escenario : ¡ Somos Siniestro Total ! ¡ Somos Siniestro Total ! ¡ Somos Siniestro Total ! . Sin embargo el teatro solo era par los ricos y por esto el autor solo escribía poesía o novela como esta llamada – 1989 – que una vez llegó a pasar.











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