Poco a poco, van cambiando mis horarios y me vuelvo más nocturno. Acabo de cenar algo, a las 2.21. Tomo un te caliente, fumo un porro de yerba. ´Mi madre está en el hospital y yo no puedo hacer nada. La cosa se va a alargar al parecer. Así que estos días solo, con la ausencia.Así que nada me quedaré aquí solo. Estar solo. La bohardilla a media luz, la radio sintonizada en radio 3, y toda la madrugada más solo que la una hasta las 6. He estado de canguro de las niñas y he vuelto a casa con la sensación de qué todos me quieren ver felizmente emparejado. Recibo mucha presión heterosexual, je je. Funda una familia, hipotecáte para toda tu vida. No lo sé, tal vez una compañera. Porque hace falta muy pocos días para ser pareja. En realidad, a la vez. Todos me dicen que me vaya con charlin, pero yo con charlin no hablo desde hace mucho tiempo. Así que estoy - solo - escuchando radio 3 sobre las cosas que me pasan y suceden. Tengo un poco de frío, pero en vez de encender la calefacción solo he puesto la climatización de la bohardilla alrededor y entre mis pocas cosas: mis libros, mis discos de vinilo, la radio, mis obras y lienzos etc. Pocas cosas tengo a los 45 años , ni siquiera coche. Y no sé qué significa. Tal vez no signifique nada. O tal vez si. Se produce el cambio de hora en radio 3, ya son las 3 y empieza un programa llamado atmosferas. Llevo 7 días sin trabajar, y debo poco a poco volver al trabajo y el estudio. Pero esta madrugada no me apetece. Ya encenderé el portatil qué preparé otro día, hoy estoy cansado, perdido, insomne pensando en chicas que no están aquí y ahora. Me voy a entretener y voy a escribir una poesía.
No sabemos qué es el tiempo
si es un subproducto de las dimensiones cuando se entrelazan.
o si es oscura sustancia con la que se teje la vida.
Estamos vivos.
Orwell nunca se casó , ni se emparejó. Tal vez de aquello nació la II parte de mi novela este piso patera de Españoles fracasados y marginales. Ahora me siento a escribir un rato perdido entre mis personajes qué me ayudan a soportar la soledad. La radio encendida sintonizando radio 3. A veces solo te queda tú mismo. Refugiarse en ti mismo porque no hay otro refugio; solo esta bohardilla a media luz dónde refugiarse de la noche y del frío del Otoño al lado de una taza de té caliente. Si la primera parte de la novela trata sobre el recuerdo de la infancia y en mirada descarnada de lo que fueron los años 80`s desde la mirada de unos niños. La segunda parte de la novela, la parte que estoy escribiendo ahora, narro el futuro peor de un mundo mejor que no pudo ser dónde personajes arrinconados, marginales y pícaros, intentan sobrevivir a la pobreza. He estado leyendo todo lo escrito hasta ahora y tiene muy buena pinta y cómo novelista soy libre. Por ahora solo esta esbozada a grandes rasgos generales y sin embargo cada vez se parece más a una novela. Después de los años anteriores, dónde aquellos que me llamaban - kerouac - ni siquera nos dieron ninguna oportunidad ni para publicar algo que hace que sospeche de sus malas intenciones. A parte de esto la literatura continúa, se escribe en silencio: imágenes, metáforas, descripciones, diálogos. Que no solo describen un lugar y un tiempo, sino qué además no sirve para enseñarnos que todo es universal, lo que sucede a un solo hombre, le sucede también a toda la humanidad. Cuando comencé a juntar relatos de la infancia, a modo de capítulos no sabía en un principio que se iba a convertir en una novela y ahora tengo que solucionar muchos problemás. Si la primera parte esta narrada en primera persona, la segunda parte está escrita en tercera persona, combino diferentes técnicas literarias en un - innovar - o al menos intentarlo sin perder la fuerza narrativa. Todavía tengo que escribir mucho. ¿Qué hora es?. Todo el Invierno nos espera.
1989
I parte
3 Ese niño te mira raro
La vieja vaquería - Priégola - todaviá no había sido derribada pero la habían abandonado cómo todo lo demás. Parecía una pequeña aldea llena de pabellones de labor, pisos abandonados y pronto se convirtió en el lugar de juego de los niños asilvestrados cómo nosotros. Una tarde pegue una patada a una puerta y esta cedió. Al cruzar el umbral de la puerta primero uno , despues otro, con nuestros palos y piedras, como si fuéramos un ejército invencible. Fuimos descubriendo y conquistando cada piso , planta por planta, escalera a escalera de un lugar abandonado. En el último piso nos quedamos a mirar por la terraza y desde allí se podía ver la carretera, y por las ventanas de la cocina al otro lado a lo lejos la ciudad. De repente se escucho un ruido y alberto empezó a reir.
• Eh mirar chicos.
• ¿Que pasa…?. - Gritamos a la vez javier y yo.
• Venid he encontrado algo.
Al acercarnos a la habitación dónde estaba alberto vimos un monton de revistas porno apiladas casi doscientas desde plays boys y revistas porno mientrás nos reíamos y empezábamos a coger las revistas.
• Bufff, que guarros. - Dije yo.
• Si. - Contesto Javier.
• Si mira como se la mete. - Dijo alberto.
• Ahhhh !. - Conteste yo.
•
• Mira mira mira, un poster.
• Ala.
Y así por primera vez contemplamos la naturaleza perfecta de la mujer y el sexo. Pasamos horas entre risas y fotos de rubias desnudas, hasta que hicimos el pacto de no contarselo a nadie. Así que fue como empecé a mirar a mis vecinas. Se llamaban Patricia e irene, ya me había dado cuenta que desde la ventana de la habitación de mi hermano , se veian las habitaciones de ellas. Un día al caer la tarde me subí a un taburete, tenía 11 años. Me colgue de la ventana y empecé a mirar por ella. Patricia estaba desnuda, tenía 17 años. Se daba crema lentamente en su grandes tetas, y fue así como conocí la sexualidad. Su culo, su largas piernas, el pelo púbico… y espiarlas se convirtió en mi juego era el año 1989, los 80´s habían acabado y empezaba otra década: el muro de berlin había caido, la guerra fría parecía que había sido un mal sueño aunque nosotros poco sabíamos de o más que escuchar palabras como Chernobil en el colegio.
jueves, 7 de noviembre de 2024
No sé si había muchas chicas de 14 años con moto de campo en el franquismo, pero mi madre fue una de ellas en el año 1960. Mi madre ahorro mucho para tener aquella moto incluso vendía deshechos de la guerra civil en estos mismos cerros y descampados. Era la única forma de ser chica y vivir en mitad de la nada, tener moto. Después se comió la deslocalización de industria de la ropa, cuando me criaba a mi, y se quedó sin trabajo porque ella cuando yo era niño era jefa de costureras en las grandes fábricas. Hoy está en una habitación del hospital con mascarilla y enganchada a una máquina de suero. NO hay nada más terrible que esto y yo estoy en casa, solo y sintiendo toda la impotencia del mundo. Hoy no puedo más, ni escribir ni nada, me he despertado a las 6.30 para ir al hospital y son las 22.55 ya. Apenas apuro un porro de yerba, mientras pienso en mi madre.
Recuerdo que mi madre me contó una vez que el abuelo no la dejo apuntarse a los cursos de la falange para aprender a coser, era los únicos cursos para niñas, pero nunca fue. Un día fue jefa de un pabellon de costureria. Al final mi madre se saló con la suya e hizo el lío al abuelo. Aprendió a coser cuando España era otra cosa y sobretodo este barrio. Apuro la última lata de cerveza vacía, fumo yerba, y estoy triste oh.
Alejandro vigilaba a veces la escena del crimen y ya había visto a Messie Antoine y a Ventura robar chinas y trozos de hachís a Orwell cuando este iba tan borracho que ni se daba cuenta de lo que hacía o dejaba de hacer. Sino era yerba en la temporada de marihuana porque aquella casa se llenaba de yerba al llegar Octubre y Noviembre. Sino cogía Alejandro también lo que dejaba Orwell sin darse cuenta encima de la encimera de la cocina . Ventura era un pobre desgraciado y siempre estaba mirando a Orwell y Alejandro sabia que en cuanto Orwell se emborrachara y se diera la vuelta , Ventura intentaría robarle. Sin embargo Ventura entre sus risotadas era afable y puntual en el pago de la habitación que tenía alquilada, probablemente lo único que tenía. Alejandro a veces le dejaba un par de euros sabiendo que nunca lo iba a recuperar y sino era Alejandro era el dueño del bar que le dejaba 10 pavos, sino sería Orwell que le dejaría algo , o sino alguno de sus hermanos a quién le daría el palo para robarla 50 o 100 euros y poder vivir hasta final de mes dónde todo volvía otra vez a empezar. Ni siquiera Van el perro miraba bien a Ventura que tampoco se acercaba mucho al perro por si acaso. Ventura era vil, malo , deslenguado, faltón y además estaba un poco loco algo que notaba Alejandro siempre vigilando, al llegar la noche Ventura se sentaba a escuchar la radio entre monólogos para si mismo y risotadas lúgubres e histéricas. Sin embargo era puntual en el pago del alquiler, y Orwell apenas tenía mucho más qué algunas habitaciones para alquilar a hombres solitarios cómo Ventura y su hermano. Este solo agachaba la mirada delante de Messie Antoine qué aristocrático y terrible a veces se enfadaba y entonces ese día hasta el deslenguado de Ventura se tenía que callar. Así que a Orwell no solo le vigilaba Alejandro sino que también Messie Antoine protegía Orwell. Si bien esté era afín al viejo partido comunista , Ventura era el hijo sin más patria que la pobreza de una gran familia , hijo sin subsidio de la derechona Española pero sabía muy bien qué se jugaba e igual que era afilado y deslenguado era ordenado y poco gastador aunque se había convertido en un pícaro que recorría la ciudad de Madrid, trapicheando con la marihuana de Orwell y recogía cosas de los parques casi cómo un mendigo : un día aparecía con un teléfono móvil perdido, otro día con un paraguas que habían encontrado , a veces con botellas a medias de ron recogidas de la calle. Un marginado de la sociedad, otro sin casa, otro perdido, sin subsidio ni renta mínima. Messie Antoine tenía piedad por él pero Orwell no, incluso le quitaba las botellas de aceite de girasol para que no pudiera cocinar sino compraba él una botella de aceite porque aparte de malo , falton , afilado y deslenguado también Ventura era un caradura que siempre estaba esperando la oportunidad para coger algo de los demás. Incluso Alejandro que sabía que Ventura no iba a hacer nada por él le daba alguna lata de cerveza los días que se reunían y compartía con él la marihuana que pillaba siempre a crédito a Orwell. Se trataba de sumar decía Orwell a veces pero no era cierto, a lo mucho que se sumaba allí era para comprar una caja de cerveza. Orwell pasaba toda la mañana en la cocina preparando en la olla la comida, escuchando la radio, bebiendo cerveza y fumando marihuana mientras los demás iban y volvían de la ciudad. Parecía el futuro desolador de un mundo mejor que no pudo ser . Un mundo que los había dejado atrás , que los había marginado y estaban allí solos como invitados a su propia ruina cómo si fueran despojos humanos de una sociedad que les había rechazado y cerrado todas las puertas. Incluso Alejandro, el más joven había sido abandonado por sus viejos amigos y ahora permanecía casi solo sino fuera por Orwell y los demás. Así que hacían una gran familia en Fortuna 40 con sus desavenencias y días de alegría cuando algo salía bien. Alejandro por ayudar a Orwell vendía marihuana que llevaba en el tren a otros barrios, solo por echar una mano. La nevera casi siempre estaba vacía apenas Orwell compraba algo al día en el supermercado cuando iba a comprar las primeras cervezas del día. Ventura decía que Orwell estaba perdiendo poco a poco la cabeza de no salir de Fortuna 40. - Hay un mundo ahí fuera – gritaba a veces Ventura cuando con las pocas fuerzas que le quedaban volvía de arreglar algún papel para conseguir el ingreso mínimo vital. Alejandro llamaba a Ventura cariñosamente – estrella errante – como la canción que cantaba Lee Marvin en la leyenda de la ciudad sin nombre. Tanto es así que Ventura se le parecía tanto a aquél personaje que solo le faltaba echar a cantar: I was born under a wendering star porque Alejandro al ser más joven había cogido cierto cariño a estos viejos . Si Orwell veía que Ventura no tenía dinero, le medio echaba de casa sino antes él mismo se iba siempre dejando pagada su habitación. Así que muchas veces Ventura no estaba y solo le llamaban por teléfono a Galicia cuando estrella errante iba a pasar el Invierno sino tenía suficiente para pagar el alquiler a Orwell y volvía a bajar en Primavera con la excusa de arreglar papeles siempre haciendo el chicle, estirando las situaciones, robando, pidiendo prestado dinero que nunca devolvería, mendigando por la ciudad de un sitio a otro.
Sí a veces Messie Antoine se aprovechaba de Orwell, solo lo sabía él pero también lo sabía Alejandro que cómo solo era un invitado en realidad le daba igual que Messie le robara porros a Orwell, porque al final de alguna forma o de otra Orwell terminaba por aprovecharse de Messie , de Alejandro e incluso de Ventura. Aquella casa , Fortuna 40, solo funcionaba gracias a los inquilinos, si había dinero para comprar gas para el agua caliente o sí había todavía electricidad porque el mismo Orwell solo vivía de conseguir hachís y marihuana y venderlo después. Si Alejandro se aprovechaba de Orwell para llegar a final de mes luego era recompensado con creces o tal vez era Orwell el que se aprovechaba de Alejandro prestando un poco de dinero a cambio de más de lo que le había dejado. Sin embargo Orwell era un pozo sin fondo. Tenía tantas deudas y le iba tan mal que daba igual cuanto dinero le dieras porque desaparecería. Daba igual cuanto comida dejaras en la nevera porque en un día o dos desaparecería, ni cuantas cervezas dejaras, porque desaparecerían así que todos en su habitación habían hecho una apartado para la alacena porque en aquella cocina y en aquella nevera no se podía dejar nada y por esto casi siempre estaba vacía y su misión más que nada era enfriar el vino y la cerveza en Verano mientras la radio, siempre encendida, sintonizaba los programas musicales de la cadena pública radio 3. Algo que hacía ameno estar allí escuchando canciones . A Alejandro a veces le parecía qué sólo faltaba que el perro Van se levantará y dijese: Aquí roba chinas todo el mundo. Porque parecía una obra de teatro que según llegaban a casa cogían yerba mientra Messie Orwell yacía borracho durmiendo la mona. Incluso una vez Alejandro había pillado a Ventura fisgando en la habitación de Orwell cuando este no estaba. Había avisado a Orwell algo que había molestado a Ventura porque se había dado cuenta. Desde entonces Orwell cerraba la habitación sino estaba, ya era un ejemplo de pobre cómo para tener un sub – pobre , tacaño, faltón deslenguado como estrella errante, robando yerba y utilizando el aceite. Alejandro a veces no soportaba a esterlla errante porque era como un pitufo gruñón entonces utilizaba el super poder de marcharse y desaparecía. Incluso el viejo Orwell entonces se sentía molesto porque se quedaba a solas con un pitufo gruñón y carca de la derecha no diciendo muy alto viva España mientras le interesase aquella habitación porque algún día conseguiría el mínimo vital y entonces se iría. Solo hacia falta escuchar las noticias en la radio a su lado para conocer a semejante extremista que intentaba callar al ser huésped de Orwell en Fortuna 40 , y todos conocían la afiliación izquierdista del dueño de la casa. A Alejandro le daba pena dejarle solo allí con él, porque en realidad Ventura intentaba adular a Orwell y a la vez por la espalda criticar a Alejandro para quedarse él con el poder de aquella casa. Alejandro más tarde o mas temprano se iría de allí y todo cambiaría y solo volvería de vez en cuando. AL final Alejandro era un refugiado acosado por la derecha rampante y los rumores de viejas de aquella barriada y Orwell lo sabía y le había dado rango de asilado. Aunque a veces para Orwell era un poco pesado tener inquilinos y asilados pero Messie Antoiene intercedía y siempre llamaba a Alejandro para que volviera a Fortuna 40 que sino era ni una cantina ni una ONG se parecía bastante al menos a un bar siempre perdidos entre largas tertulias qué no se saben ni cuando empezaba, ni cuando terminaban alrededor de cervezas y botellas de vino vacías. Alejandro temía a veces lo peor, que Ventura y su hermano se se vieran solos y poco a poco tomasen el control ante la intermitente inconsciencia de Orwell que ya solo servía para beber cerveza abocado a un futuro peor. Incluso Alejandro temía por Orwell cuando cogía el coche borracho por la noche y un día había tenido un golpe y hacía reventado dos ruedas. Tampoco él podía hacerse cargo de la vida de los demás a poco podía llevar su vida hacia buen rumbo viviendo con de un subsidio siempre esperando un golpe de fortuna qué le llevará a otro lugar mejor qué Fortuna 40. Aquella casa no solo parecía abandonada sino que poco a poco las décadas olvidadas habían instaurado allí un reino. Cada habitación estaba llena de cosas inservibles de otro tiempo; muebles llenos de polvo con cosas que hace décadas que no se utilizaban, ni se tocaban: platos de café, teteras, cajas llenas de libros. Emergía de allí cierto poder, cierta herrumbre polvorienta que hacía de aquél lugar un sitio que parecía olvidado a punto de ser borrado del mundo. Ni siquiera las largas tardes sentado en la cocina de Orwell hacía que Alejandro olvidará que estaba en un lugar perdido, otro lugar abandonado como los lugares abandonados para siempre de su infancia, a puntos de ser borrados del mundo. Aquella situaciones le atraían porque al volver a casa de Orwell era cómo volver también a un lugar que le recordaba a aquellos años 80`s cuando era niño. Aunque Orwell no quería a Alejandro sabía que este era guapo y mirado por las mujeres y esto le había creado muchos enemigos.
Siempre había destacado desde el instituto y para Alejandro no era fácil distinguir cuando los demás se intentaban aprovecharse de él. Cómo asilado tiene muchos derechos pero no todos y por esto casi siempre utilizaba el super poder de marcharse a casa antes que los celos y las envidias de los demás le impidieran seguir continuando su tranquila vida que por regla general se limitaba a transitar entre tres calles , ir y venir al supermercado , e ir a Madrid de vez en cuando . Lo demás le daba igual o esto creía porque aunque era todavía joven ya empezaba a notar los años. El descalabro era total en Fortuna 40, si Alejandro tenía un subsidio y Messie Antoine la jubilación. Los demás personajes de Fortuna 40 mal vivían entre su pobreza. Aquella cochambrosa cocina siempre sucia era lo más parecido que tenían todos a un hogar y entre sus estrecheces vivían celebrando la navidad o las noches largas de Verano. Porque Fortuna 40 era sobretodo una celebración de pobres sin redimir y sin esperanza a los que ya les daba todo un poco igual.
martes, 5 de noviembre de 2024
Orwell y mi madre - duermen - . Y yo esty solo aquí. He barrido mi habitación, he recogido todos los cacharros, he sacado los platos del lavavajillas, he barrido el jadin, que me mi madre no esté a disgusto pensando en la infinidad de cosas que se quedan sin hacer. He pasado de andar 5000 pasos un domingo cualquiera, a caminar 9000 pasos antes del medio día. Hasta llegar a los 19000 por ahí. Estoy intranquilo y un día y otro recorro los mismos paisajes revisando qué todo esté en orden. La realidad es trágica por dentro: Mi madre ya no duerme, el tesoro se ha perdido , oh. ... . Y todas las cosas que suceden cuando un mundo que fué se acaba. Escribo en la novela 1989, mientras nos precipitamos a los hospitales, y caemos por el sumidero de la existencia. He decidio agarrarme a lo que mejor sé hacer , la literatura. Acabar la novela . Y así ahora me siento a escribir entre las horas mientras vigilo que mi madre descanse y yo intento no dormir para dormir por la noche ,mañana nos esperan los hospitales. La literatura me aferra a la vida, a que todo tiene que estar en orden, a que tengo que vigilar. Y así en estado de alerca, comienzo el capítulo 2 del segundo acto de la segunda parte, titulado : Aquí roba chinas cualquiera. Así me voy a entretener por la tarde mientras los demás descansan. Hay que acabar la novela. Es todo terrible pero no hay otra cosa. Hoy he tardado todo un día en arreglarme. Primero me he afeitado por la mañana, he gastado dos cuchillas de la barba que tenía, y por la noche me auto arreglado el pelo y me he metido una ducha. Estoy un poco - deprimido - . Si hace unos días estaba entretenido con el bug bounty todo ha caído cómo un golpe seco para volver a descentrarme otra vez. y qué más dá. También estoy trantando de asumir que estoy solo, que apartir de ahora , tengo que ser completamente autónomo. Y ser fuerte. Me esconderé en la literatura...
II Parte.
II Acto.
2. Aquí roba chinas todo el mundo.
Alejandro vigilaba a veces la escena del crimen y ya había visto a Messie Antoine y a Ventura robar chinas y trozos de hachís a Orwell cuando este iba tan borracho que ni se daba cuenta de lo que hacía o dejaba de hacer. Sino era yerba en la temporada de marihuana porque aquella casa se llenaba de yerba al llegar Octubre y Noviembre. Sino cogía Alejandro también lo que dejaba Orwell sin darse cuenta encima de la encimera de la cocina . Ventura era un pobre desgraciado y siempre estaba mirando a Orwell y Alejandro sabia que en cuanto Orwell se emborrachara y se diera la vuelta , Ventura intentaría robarle. Sin embargo Ventura entre sus risotadas era afable y puntual en el pago de la habitación que tenía alquilada, probablemente lo único que tenía. Alejandro a veces le dejaba un par de euros sabiendo que nunca lo iba a recuperar y sino era Alejandro era el dueño del bar que le dejaba 10 pavos, sino sería Orwell que le dejaría algo , o sino alguno de sus hermanos a quién le daría el palo para robarla 50 o 100 euros y poder vivir hasta final de mes dónde todo volvía otra vez a empezar. Ni siquiera Van el perro miraba bien a Ventura que tampoco se acercaba mucho al perro por si acaso. Ventura era vil, malo , deslenguado, faltón y además estaba un poco loco algo que notaba Alejandro siempre vigilando, al llegar la noche Ventura se sentaba a escuchar la radio entre monólogos para si mismo y risotadas lúgubres e histéricas. Sin embargo era puntual en el pago del alquiler, y Orwell apenas tenía mucho más qué algunas habitaciones para alquilar a hombres solitarios cómo Ventura y su hermano. Este solo agachaba la mirada delante de Messie Antoine qué aristocrático y terrible a veces se enfadaba y entonces ese día hasta el deslenguado de Ventura se tenía que callar. Así que a Orwell no solo le vigilaba Alejandro sino que también Messie Antoine protegía Orwell. Si bien esté era afín al viejo partido comunista , Ventura era el hijo sin más patria que la pobreza de una gran familia , hijo sin subsidio de la derechona Española pero sabía muy bien qué se jugaba e igual que era afilado y deslenguado era ordenado y poco gastador aunque se había convertido en un pícaro que recorría la ciudad de Madrid, trapicheando con la marihuana de Orwell y recogía cosas de los parques casi cómo un mendigo : un día aparecía con un teléfono móvil perdido, otro día con un paraguas que habían encontrado , a veces con botellas a medias de ron recogidas de la calle. Un marginado de la sociedad, otro sin casa, otro perdido, sin subsidio ni renta mínima. Messie Antoine tenía piedad por él pero Orwell no, incluso le quitaba las botellas de aceite de girasol para que no pudiera cocinar sino compraba él una botella de aceite porque aparte de malo , falton , afilado y deslenguado también Ventura era un caradura que siempre estaba esperando la oportunidad para coger algo de los demás. Incluso Alejandro que sabía que Ventura no iba a hacer nada por él le daba alguna lata de cerveza los días que se reunían y compartía con él la marihuana que pillaba siempre a crédito a Orwell. Se trataba de sumar decía Orwell a veces pero no era cierto, a lo mucho que se sumaba allí era para comprar una caja de cerveza. Orwell pasaba toda la mañana en la cocina preparando en la olla la comida, escuchando la radio, bebiendo cerveza y fumando marihuana mientras los demás iban y volvían de la ciudad. Parecía el futuro desolador de un mundo mejor que no pudo ser . Un mundo que los había dejado atrás , que los había marginado y estaban allí solos como invitados a su propia ruina cómo si fueran despojos humanos de una sociedad que les había rechazado y cerrado todas las puertas. Incluso Alejandro, el más joven había sido abandonado por sus viejos amigos y ahora permanecía casi solo sino fuera por Orwell y los demás. Así que hacían una gran familia en Fortuna 40 con sus desavenencias y días de alegría cuando algo salía bien. Alejandro por ayudar a Orwell vendía marihuana que llevaba en el tren a otros barrios, solo por echar una mano. La nevera casi siempre estaba vacía apenas Orwell compraba algo al día en el supermercado cuando iba a comprar las primeras cervezas del día. Ventura decía que Orwell estaba perdiendo poco a poco la cabeza de no salir de Fortuna 40. - Hay un mundo ahí fuera – gritaba a veces Ventura cuando con las pocas fuerzas que le quedaban volvía de arreglar algún papel para conseguir el ingreso mínimo vital. Alejandro llamaba a Ventura cariñosamente – estrella errante – como la canción que cantaba Lee Marvin en la leyenda de la ciudad sin nombre. Tanto es así que Ventura se le parecía tanto a aquél personaje que solo le faltaba echar a cantar: I was born under a wendering star porque Alejandro al ser más joven había cogido cierto cariño a estos viejos . Si Orwell veía que Ventura no tenía dinero, le medio echaba de casa sino antes él mismo se iba siempre dejando pagada su habitación. Así que muchas veces Ventura no estaba y solo le llamaban por teléfono a Galicia cuando estrella errante iba a pasar el Invierno sino tenía suficiente para pagar el alquiler a Orwell y volvía a bajar en Primavera con la excusa de arreglar papeles siempre haciendo el chicle, estirando las situaciones, robando, pidiendo prestado dinero que nunca devolvería, mendigando por la ciudad de un sitio a otro.
Sí a veces Messie Antoine se aprovechaba de Orwell, solo lo sabía él pero también lo sabía Alejandro que cómo solo era un invitado en realidad le daba igual que Messie le robara porros a Orwell, porque al final de alguna forma o de otra Orwell terminaba por aprovecharse de Messie , de Alejandro e incluso de Ventura. Aquella casa , Fortuna 40, solo funcionaba gracias a los inquilinos, si había dinero para comprar gas para el agua caliente o sí había todavía electricidad porque el mismo Orwell solo vivía de conseguir hachís y marihuana y venderlo después. Si Alejandro se aprovechaba de Orwell para llegar a final de mes luego era recompensado con creces o tal vez era Orwell el que se aprovechaba de Alejandro prestando un poco de dinero a cambio de más de lo que le había dejado. Sin embargo Orwell era un pozo sin fondo. Tenía tantas deudas y le iba tan mal que daba igual cuanto dinero le dieras porque desaparecería. Daba igual cuanto comida dejaras en la nevera porque en un día o dos desaparecería, ni cuantas cervezas dejaras, porque desaparecerían así que todos en su habitación habían hecho una apartado para la alacena porque en aquella cocina y en aquella nevera no se podía dejar nada y por esto casi siempre estaba vacía y su misión más que nada era enfriar el vino y la cerveza en Verano mientras la radio, siempre encendida, sintonizaba los programas musicales de la cadena pública radio 3. Algo que hacía ameno estar allí escuchando canciones . Sólo faltaba que el perro Van se levantará y dijese: Aquí roba chinas todo el mundo.
de la novela 1989.
lunes, 4 de noviembre de 2024
Éramos - too young - cuando eramo jóvnenes y cantábamos a Nirvana... La giovennezza perdida cuando murió Curt cobain. Apenas cumpmliamos 15 ó 16 años ( la o entre números va tildada para los de las L.O.G.S.E y la universidad privada) . De aquellos ojos rojos, de cuando me escapaba de casa. Imaginate, también fuimos - adolescentes - . Ahora con voz ronca, y cara de almirante de no sé qué buque naviero. ... Seguimos - gritando - igual que entonces, no se sabé que rabia.